Encarnación

Sofá verde con composición de mesas auxiliares y lámpara de pie en salón diseñado por Fran Linares. Interiorismo Sevilla.
Reflejo del dormitorio con cabecero de rejilla, cojines en tonos tierra y aplique de pared en el proyecto Encarnación.
Entrada a dormitorio cálido con cabecero de fibra, mesita de madera y luz suave en el proyecto Encarnación.

Proyecto Encarnación, Sevilla

Encarnación nace de una pregunta muy concreta: cómo conseguir que una vivienda pequeña en el centro de Sevilla se sintiera más clara, más ligera y más fácil de habitar sin forzarla a parecer otra cosa.

Se trata de un pied-à-terre de apenas cincuenta metros cuadrados. Una base urbana pensada para llegar, estar bien y vivirla con calma. El piso apareció muy dividido, con poca continuidad entre estancias y una sensación constante de estrechez. No necesitaba más cosas. Necesitaba más orden, más aire y una forma más natural de moverse dentro.

La curva, presente en el pasillo y en la transición hacia la cocina, fue una de las decisiones que organizó el proyecto desde el principio. No aparece como un gesto decorativo, sino como la manera más clara de suavizar el recorrido, dar continuidad al espacio y corregir una dureza que antes se notaba en la vivienda.

A partir de ahí, todo se trabajó con la misma idea: quitar ruido, dar claridad y construir una casa serena. La madera aporta calidez y espesor. La piedra introduce peso y estabilidad en los puntos clave. La paleta, contenida y cálida, ayuda a unificar la vivienda sin recargarla. Nada está ahí para llamar la atención porque sí. Todo responde a una lógica simple: que el piso funcione mejor y se viva con más facilidad.

En la zona de día, salón y cocina se plantean como una secuencia continua, sin interrupciones innecesarias y con una lectura más limpia del espacio. Los dormitorios se resuelven como estancias más recogidas, con luz suave, materiales cálidos y una atmósfera tranquila. Los baños siguen la misma línea: pocos elementos, bien elegidos, y una imagen clara que no necesita exceso para sostenerse.

Encarnación demuestra algo importante: una vivienda pequeña no tiene por qué sentirse limitada cuando el espacio está bien pensado. Cuando la circulación mejora, la luz se aprovecha mejor y cada decisión responde de verdad a cómo se va a vivir la casa, los metros dejan de pesar tanto.

No se trataba de hacer que Encarnación pareciera más grande. Se trataba de hacer que se sintiera mejor. Más abierta, más armónica y fácil de habitar. Y ahí, precisamente, está el valor del proyecto.

Lavabo artesanal en piedra natural con grifería mural y dosificador cerámico en el baño del proyecto Encarnación.
Mesita de noche con cerámicas negras, cabecero terracota y aplique negro en el dormitorio secundario del proyecto Encarnación.
Lavabo de piedra sobre pedestal de madera con grifería empotrada en acabado acero en el baño del proyecto Encarnación.

Fotografías – Sergio Flores

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